martes, 16 de diciembre de 2008

Una noche



Hubo una noche
Un instante en que el tiempo se congeló
Que no existía nada más que nuestras almas
Unificándose sin saberlo
Deseándose sin decirlo a plena voz.

Tu aliento recorriendo mi cuello
Mis manos tocando tu rostro
Nuestros labios sedientos, buscándose
llegaron a encontrarse
Calmando ese deseo
de tenerse por siempre

Apenas se separaban y ya nos extrañábamos
Aquella noche fría
En que el tiempo no era tiempo
Y no existía el universo

Te pedí lanzarte al vacío
Hoy seguimos cayendo,
durmiendo profundamente
Entrelazándonos más
Haciándonos uno
Suplicando por más

Que este sueño no termine
Quedarnos dormidos para siempre

Siempre es poco tiempo...

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