martes, 13 de octubre de 2009

Todo pasa por algo...




Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quiénes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.

Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tu ojos en ellos sabes y comprendes que ellos afectarán tu vida de una manera profunda. Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realización entiendes que sin que superes estas cosas nunca hubieras realizado tu potencial, o tu fuerza. Todo pasa por una razón en la vida.

Nada sucede por casualidad o por la suerte. Enfermedades, heridas, ex amigos ,ex novias, momentos perdidos de grandeza o de pura tonterías... Todo ocurre para probar los límites de tu alma. Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada; suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, más empañada y sin razón.

La gente que conoces afectan tu vida, las caídas y los triunfos que tu experimentas crean la persona que eres. Aún se puede aprender de la malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas. Si alguien te hiere, te traiciona o algo; dale las gracias, porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de la confianza y a tener más cuidado; o quizá... sea todo lo contrario. O sea, el momento de reflexionar.



1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo, la Vida nos cuida, nos enseña y nos hace crecer, pobre de aquel que se oponga.

 

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